
Hace poco me encontraba escuchando música mientras trabajaba, como usualmente suelo hacerlo. Por lo general, ese tiempo lo utilizo para descubrir nueva música para cubrir en mi medio digital. En medio de eso, me encontré una canción bastante atractiva y con un claro sonido shoegaze y dreampop. Después de escucharla repetidamente, decidí darle una oportunidad a otras canciones. Fue ahí que la banda Copperplate llamó mi atención, su música tenía ese tipo de vibra que coincidía con lo que escucho recientemente y contaba con 325 mil oyentes mensuales, por lo que decidí investigarla y conocer más de la persona que estaba detrás de estas canciones.
Lo primero que percibí es que en su página de Spotify aparecía la foto de una mujer con cabello castaño y ojos azules, que en la mayoría de las fotos eran de medio perfil, algunas veces frente al marco de una ventana. Inmediatamente decidí buscar información sobre ella. En la sección de créditos de la canción Contentment aparece como escritora Lauren Grace. En otros sencillos como The One That Got Away aparece que fue coproducida por Louie Lawent. Adicionalmente en la sección de “Acerca de” se lee lo siguiente: “No existo”.
Lo cual es un poco misterioso, pero nada lejos de lo normal en una artista de Dreampop independiente. Incluso la ausencia de algún tipo de red social me pareció parte de una estrategia que busca qué nos centremos más en la música y no en la persona que hay detrás. Otro dato relevante es que algunas de sus canciones han logrado entrar en la lista dreampop de Spotify, lo cual le ha dado mayor exposición. Finalmente procedí a buscar algo de información en la red y pude observar que contaba con solamente con un Bandcamp.

Fue hasta que productores de dreampop y shoegaze como BKF en TikTok comenzaron a señalar que Copperplate era una banda claramente creada con herramientas de inteligencia artificial, como Suno. En respuesta a la viralidad del Tiktok de BKF, el perfil de la banda fue actualizado con el siguiente mensaje: “Copperplate es un proyecto de IA enfocado en crear música dreamgaze. Este proyecto existe únicamente por disfrute y exploración creativa. Por favor, apoya a los artistas que se dedican a crear lanzamientos excepcionales a través de su propio arte y esfuerzo, no mediante herramientas generadas por IA.”
@bkfaudio Generative AI music is already all over streaming services. And it’s not always easy to spot. As a music listener, how do you feel about that? #aimusic #sunoai #indiepop #dreampop #shoegaze #bedroompop #aiart ♬ original sound – BKF Audio
Ian Bogost escribe un artículo en el Atlantic sobre este nuevo fenómeno que es la música hecha por Inteligencia Artificial, y afirma que su aumento es producto de que escuchar música se ha vuelto un acto totalmente prosaico, es decir, algo que sucede de fondo mientras trabajamos, nos ejercitamos y estudiamos. Para el autor, es el resultado de una época en donde la música se ha vuelto un vehículo de vibes y ha dejado de ser algo que hacemos activamente. Spotify, con el uso de algoritmos, ha facilitado ese fenómeno: uno escucha una canción sugerida por el algoritmo, la agrega y continúa su vida. Incluso el algoritmo puede sugerirte miles de canciones con el mismo sonido. Bogost afirma que no es tan difícil distinguir si la música es creada por un humano o algún tipo de IA ya que las letras suelen ser genéricas y tienen un vacío emocional.
Por otra parte, en una entrevista, el artista y productor James Brook advierte sobre un futuro sombrío para la música, en el que la oferta de canciones generadas por inteligencia artificial crecerá de forma acelerada. Según Brook, herramientas accesibles de IA ya tienen la capacidad de crear canciones creíbles de cualquier género y, con el tiempo, su habilidad para imitar estilos mejorará hasta el punto que distinguir entre lo humano y lo artificial sea más difícil.
En mi caso, mi preocupación va mucho más allá: ¿quién está monetizando con todo este tipo de música creada con IA y a quién le beneficia la proliferación de este tipo de actos ficticios? Será posible un escenario en que las plataformas de streaming como Spotify, Apple Music e incluso las disqueras comiencen a desarrollar más este tipo de tecnología con la posibilidad de aumentar sus márgenes de ganancia y no depender de ningún artista.
De ser cierto, mi preocupación va mucho más allá: ¿qué fin tienen los actores que están detrás de creación de este tipo de actos ficticios? La IA nos lleva a replantear la idea de la creatividad como un acto únicamente humano. Sospecho que su desarrollo abrirá la conversación para redefinir la importancia de lo que representa lo hecho por lo humano. De la misma manera que la pandemia nos hizo valorar la importancia de la comunidad y el contacto humano, quizá la expansión de la IA tenga un efecto similar en el arte, en donde los errores y lo no pulido, características claramente humanas, retomen valor frente a la perfección técnica que la tecnología nos ofrece hoy en día.
Autor
-
Escribo sobre arte y música



