El Gran Regreso de Lorde

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Cuando la eterna leyenda del rock y pop, David Bowie, dijo que Lorde era el futuro de la música, fue porque lo vio claro, y ella sigue demostrándolo en su más reciente álbum. Virgin, una obra visceral e íntima en la que la artista abre su mente y su cuerpo como nunca antes. 

Casi cada cuatro años, Lorde regresa con un nuevo álbum que nos pone al corriente de su vida durante ese periodo. En el  2021 con Solar Power, Lorde nos invita a su retiro espiritual en la playa con sonidos acústicos psicódelicos y letras profundas. Ahora, Virgin parece lo opuesto: la cantante regresa a Nueva York, explora su identidad de género, se enfrenta a otra ruptura amorosa y a un cruel trastorno alimenticio. Pero para mí, ambas obras dialogan como dos fases del mismo proceso de sanación, ya reconoció y abrazó su luz con Solar Power y ahora hace lo mismo con su sombra en Virgin. 

La discografía de Lorde refleja los distintos procesos y etapas que atraviesa un ser humano. Aunque cada álbum tiene un sonido y enfoque distintos, todos giran alrededor de cuatro pilares: el dolor del amor romántico, la autopercepción, su relación con sus padres y el crecer. Si recorremos sus cuatro álbumes podemos ver estos temas transformarse con ella y abordarse desde una nueva perspectiva, mostrando su madurez artística y emocional. Virgin es la unión del proceso que ha vivido para ser quién es hoy, sin soltar lo que fue en otras etapas. Si la carrera musical fuera una obra, Virgin es el clímax, donde todo lo anterior cobra sentido y se integra, pero aún no es el final.

Su música suele ser muy universal, con letras contundentes y honestas pero en Virgin cambia su estilo lírico, navegando hacia lo más profundo de su ser. El encanto de Virgin es que es mucho más crudo, personal y autobiográfico que sus primeros dos álbumes. Es la vulnerabilidad y transparencia total de la artista, el primer track, Hammer, abre con un sonido que simula el de una máquina de resonancia magnética y la portada del álbum es una foto de unos rayos x de su cuerpo, para que no nos quepa duda que estamos viendo —o escuchando—- lo que hay dentro de ella. 

Virgin es sobre regresar a la inocencia como un método para encontrarse en la adultez. Eso sí, esto no quiere decir que el álbum habla de pureza, al contrario, el álbum habla del disfrute sexual libremente. Unos meses antes del estreno, Lorde publicó en Instagram capturas de artículos con definiciones distintas de la palabra. Una definiendo virgen como  ‘no atada a un hombre’ o una mujer que es ‘una en sí misma’; y otra que sugiere que virgen podría derivar de las raíces latinas “vir-” (hombre) y “-gyne” (mujer), aludiendo a una persona andrógina. 

Aunque esas definiciones no son del todo correctas, nos ayudan a entender mejor el concepto del álbum. Con Virgin, Lorde recupera la palabra, separándose de la interpretación sexual moderna y haciendo un álbum sobre autonomía. Ya había hecho esta resignificación de las palabras con su primer álbum, Pure Heroine, haciendo referencia tanto a la figura femenina del héroe —la heroína— como a la sustancia; y también con la elección de su seudónimo, Lorde, al que añadió una e para feminizar un término masculino de la realeza.

Virgin indaga en la experiencia de habitar un cuerpo humano que —con todas sus contradicciones, límites, placeres y dolores— puede ir desde lo mundano hasta lo sublime, en el proceso de ser alguien: hija, mujer, hombre, adulto, dios, cuerpo. Esta exploración toma una forma cruda en Broken Glass, una canción en la que Lorde habla sobre su dismorfia corporal, su implacable batalla contra un trastorno alimenticio y las fracturas en su autopercepción. En contraste, en If she could see me know, convierte el cuerpo en una expresión sublime y un símbolo de trascendencia, Lorde se representa como una figura angelical en un cuerpo al que ya no teme, pero domina. 

Mientras que en Favourite Daughter habla de la presión que ejerce su figura materna en ella, lo cual se conecta con Clearblue donde aborda las heridas heredadas con el que es, a mi parecer, uno de los versos más bonitos de este álbum: “there’s broken blood in me, it passed through my mother from her mother down to me”. Esto se enlaza con GRWM, donde reflexiona sobre crecer con la etiqueta de niña prodigio, una identidad de la que no logra desprenderse y que vive atrapada en el cuerpo de una adulta, incapaz de personificar esa madurez. Además, con el tema de algo tan prosaico como hacerse una prueba de embarazo y todos los sentimientos encontrados que esto implica en Clearblue, Lorde convierte el cuerpo en un escenario de incertidumbre y residuos. 

En Hammer la artista cuestiona las fronteras del género —“Some days I’m a woman, some days I’m a man”— como parte de una búsqueda más profunda de identidad y llega a su punto más alto cuando en Man of the year, la cual nace después de asistir a los premios “Man of the year” de GQ, decide escribir una canción en la que se libera y reconoce como el hombre del año para sí misma.  

David es mi favorita del momento. En ella, Lorde aborda un rompimiento amoroso desde un lugar en el que el dolor deja de ser emocional y se vuelve existencial. En la fuerte frase “I made you God ‘cause it was all that I knew how to do” encapsula cómo, por la falta de herramientas para gestionar el amor, ella idealiza a la otra persona hasta convertirla en una figura divina. Habla de cuando depositamos nuestra fe y sentido de identidad en una persona y los escombros que quedan cuando esa figura se cae. David habla de cuando un rompimiento no es solamente una pérdida amorosa, es el colapso de una creencia, el vacío que deja amar sin medida y de reconstruirse de los escombros. 

Virgin nos lleva a explorar todos estos temas con un sonido, que como las letras, también es mucho más crudo que de costumbre. La música está llena de sintetizadores que se sienten ásperos y corroídos, sonidos inestables que nos dan sensación de un rave y de caos. Recomiendo ampliamente escuchar el álbum con audífonos para incrementar la magia de la experiencia sonora. Esta vez tenemos como productor a Jim-E Stack, quien ha trabajado con Caroline Polachek y Bon Iver, y nos regresa a la percusión tan familiar en la música de Lorde. El resultado es un diseño sonoro visceral que, desde las distorsiones hasta los silencios, acompaña al desdoblamiento emocional de las letras.

Virgin es el álbum más íntimo y desafiante de Lorde hasta el momento. Con una estética más cruda, una lírica más autobiográfica y un sonido experimental, Lorde nos lleva a un viaje introspectivo y desgarrador.

Autor

  • Andrea L. Llerenas Villa

    Estudiante de gestión de la cultura y las artes. Amante de la literatura, la música, el cine y en general cualquier representación artística que conmueva.

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Andrea L. Llerenas Villa

Estudiante de gestión de la cultura y las artes. Amante de la literatura, la música, el cine y en general cualquier representación artística que conmueva.
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