El tiempo y Borges, una breve reflexión.

Compartir post:

Ian Hamilton Finlay, Little Sparta, Dunsyre, Escocia,1966-2006.

Cuando se habla del tiempo como herramienta para intentar descifrar nuestra realidad y entender la existencia del ser (o quizás del no ser), se tiene la tendencia casi natural en las personas de llevar el pensamiento hacia lo místico, a veces hacia lo religioso y en algunos casos a lo filosófico. Como ejemplo, una persona podrá decir que lo que conoce en esta vida se debe a que ha tenido muchas otras vidas anteriores en combinación de las vivencias de su presente, es decir, su cuerpo físico es un mero navío para la materialización de su alma. Misma alma que ha tomado ya varias embarcaciones para continuar su intento por aprender algo de esta vida, pero sabrá Dios que es lo que tiene que aprender. Sin embargo, y para propósitos de esta columna, argumentos como el del ejemplo muestran que la concepción del tiempo no queda del todo claro, en especial cuando se le intenta definir para generar el entendimiento de la antigua pregunta de por qué estamos aquí en este momento particular y rodeados de un grupo determinado de personas que bien pueden cambiar en un abrir y cerrar de ojos. En algún punto todos hemos rondando este pensamiento, y probablemente no hayamos llegado a una determinación concreta; bien lo decía San Agustín en Confesiones:  “¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé”.

Definir el tiempo no es tarea fácil, en especial cuando la melancolía hace que uno se sienta en el pasado o si la llegada de la expectativa mueve a que la persona quiera vivir en el futuro. De esta manera, nos tornamos hacia la literatura para que, con palabras de otros, podamos dar una respuesta. Pienso particularmente en una frase de Jorge Luis Borges, “la vida es una muerte que viene”. Es decir, somos una vida que sabemos va a terminar en algún momento con la muerte y que además esa pequeña existencia en el largo hilo de la historia será olvidada una vez pasada su muerte. Podemos tomar como muestra el formato en que se presentan los escritos del maestro cuentista, el cuento. Si bien un cuento por sí solo podría interpretarse como una mera casualidad del cosmos dado que en un inicio no se tiene información previa que pueda funcionar como contexto, así como al terminarse el cuento no se expande más allá de lo escrito. No obstante, cuando se hace una antología de muchos cuentos de ideas similares en un solo libro se crea esa línea que conecta las ideas. 

Así, me parece, la historia de la humanidad se representa como una serie de pequeños relatos que aislados no podrán significar mucho, pero al hilarlos se crea una narración y, eventualmente, miramos al pasado con una niebla que nos hace olvidar a la vez que volteamos al futuro con la esperanza de encontrar algo mejor. Lo mismo sucede con el individuo, en ocasiones mirará eventos de su vida para recompensarse (o castigarse) con un recuerdo más ignora la antología completa, llegando así a una angustia por no comprenderse. Sin embargo, esa misma persona podrá encontrar consuelo al intentar mirar su historia completa y quizás, podrá llegar a saber quién es o hará el intento de comprenderse dentro del tiempo. Finalmente, todos somos pequeños cuentos en una larga historia, donde formamos antologías con aquellos otros que nos brindan la dicha de coincidir para escribir el siguiente relato. 

Autor

  • Nicolás Ortiz

    Nicolás Ortiz estudia Ciencia Política en el ITAM. Además de gusto e interés, su experiencia lo ha llevado a escribir sobre el arte, la filosofía y el acontecer político. Colabora también con el periódico El Universal dentro de la sección Generación Universitaria.

Loading

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Nicolás Ortiz

Nicolás Ortiz estudia Ciencia Política en el ITAM. Además de gusto e interés, su experiencia lo ha llevado a escribir sobre el arte, la filosofía y el acontecer político. Colabora también con el periódico El Universal dentro de la sección Generación Universitaria.
[my_elementor_php_output]