Sergio Arau: el arte de lo naco

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Cineasta, músico, artista plástico y caricaturista, Sergio Arau decide autonombrarse artista multi-indisciplinario antes que caer en las etiquetas represoras del sector del arte. Me recibió cálidamente en su estudio hace unas semanas para hablar sobre su arte y su paso por el mercado del mismo, hablar con una persona con tanta sabiduría y experiencia en el arte me dejó reflexionando. Un artista con una trayectoria extensa y coherente, que ha sido vetado, desplazado y violentado en el mercado del arte, no por fallas en su obra, sino por lo que representa.  

“No me ha ido bien ni con disqueras ni con galerías.” me contó Arau sentado en la mesa de su estudio “Antes había una galería que se llamaba Galería Kin, una vez yo hice una cita con la directora para enseñarle mis pinturas. Llegué, recargué mis pinturas en la pared y cuando llegó y las vio dijo: ‘¡saquen esta mierda de aquí!’ y las aventó, me corrió. Me corrieron de todas partes, por mucho tiempo yo solo exponía en casas de amigos.” 

Me platicó que a él toda la vida le ha llamado la atención lo mexicano, los altares, los retablos, los rótulos, pero sobretodo la lucha libre, la cual, me cuenta, en las épocas en las que él empezó a hacer arte, era vista como algo que solo le gustaba a las clases bajas, algo rechazado, pero que a él siempre le encantó. Con la convicción de reivindicar todo esto que es parte de la cultura popular, Sergio Arau creó el Art Nacó en el año 1983. Cuando le pregunté cómo había surgido me dijo la frase que siempre utiliza: el art Nacó no es ni art Nouveau ni art Decó, sino bien naco, esa es la idea.

“Retomando todo eso, lo callejero, lo naco, mi idea era ¿cómo tomar eso y volverlo arte? así de simple y pretenciosa es mi idea. En el camino me han vetado y me golpearon bastante…” pero eso no lo ha detenido, Arau no busca ni fama ni dinero, solo expresarse. Me confesó que por eso odia el marketing, porque se trata de buscar qué es lo que vende y le gusta a toda la gente. Me dijo que para él, lo más importante del arte es lo que tienes que decir, que como artista siempre te preguntas: ¿qué me preocupa?, ¿qué me emociona?, ¿qué recuerdo?, ¿qué me gusta?, el arte viene desde lo que hay dentro del artista, no importa a cuánta gente le guste, “yo soy rebelde por naturaleza”, me dijo. 

Mi conversación con Sergio Arau me dejó pensando en la palabra naco y todo lo que esta conlleva. Esta expresión a la que se le ha dado una connotación clasista, que se ha utilizado para desacreditar y burlarse de todo el folklore, color y maximalismo que existe en la cultura popular mexicana y la forma en la que Sergio, desde los ochentas ha intentado re apropiarse y resignificar, demostrando la verdad: el circuito artístico no está dispuesto a mirar y darle espacio a lo otro. “Si lo mexicano es naco y lo mexicano es chido, entonces verdad de Dios, todo lo naco es chido”, cantaba Botellita de Jerez, la banda que fundó en 1983 Sergio Arau, en su canción “Guacarock de la Malinche”. 

El Diccionario del náhuatl en el español en México, de Marc Thouvenot, dice que naco viene de la palabra xinácatl, que significa chinacate y se refiere a una “persona desarrapada de escasos recursos”. Pero la palabra se ha convertido en un concepto mucho más complejo, ya que es un término fluctuante que puede usarse en objetos, acciones, personas o grupos, y para hablar de falta de educación, falta de clase, una fiesta muy ostentosa, una caguama, las luchas libres o la persona que te aventó el coche en el tráfico. 

Naco es una expresión que se refiere a lo vulgar, que ha pasado por momentos en los que no es aceptado usarla por ser ofensiva y por otros en los que es divertido usarla. Monsivais estudió la figura del naco por mucho tiempo y él decía: “naco es el que está junto a mí”, refiriendose a todo lo que no soy yo que me incomoda por ser absurdo, extraño, primitivo o simplemente, diferente. Generalmente es usada como insulto, pero Arau me dijo que él cree que tenemos que estar orgullosos de esta parte de la cultura popular, porque también es parte de nuestra identidad como mexicanos, aunque la neguemos.  “Naco es el insulto que una clase dirige a otra y que, los mismos ofendidos aceptan y esgrimen como insulto, pudiendo perfectamente hacerlo como autoelogio…” decía Carlos Monsivais. 

Sergio y yo platicamos de que “lo naco” ahora es más aceptado que cuando él empezó con el Art Nacó en 1983. Ahora debido a la gentrificación lo naco es chido, como él dice. Ir a la Lagunilla, a las Luchas Libres, los rótulos, entre otras cosas, son mucho más aceptadas y están a la moda, pero aún así, en el sector del arte sigue habiendo un rechazo hacia lo distinto. Sergio me contó que además de que él pinta luchadores y otras cosas de la cultura popular, usa materiales que en su momento eran vistos como “corrientes”, como acrílico y diamantina, lo cual generaba un mayor rechazo de sus obras en el circuito artístico.

 

Estuvimos de acuerdo en que respecto a esto, los tiempos también han cambiado y que desde el surgimiento del arte contemporáneo, cualquier material es aceptado. A pesar de esto y de su larga trayectoria, a Sergio y su rebeldía les sigue siendo muy difícil caber en galerías que cierran sus puertas a expresiones populares o diferentes, pero a él no le importa encajar, porque él piensa que lo más valioso del arte, es el mensaje. No es de extrañar que tenga una postura tan marcada y una rebeldía tan viva, ya que es de ahí de donde nace su necesidad de crear. 

“Yo toqué en Avándaro en 1971, que ha sido el festival más grande que ha habido en México.” Me contó.  “Veníamos de una crisis muy fuerte. Yo había entrado a la prepa en el 68, tons me tocó vivir el movimiento estudiantil y le entré…eso fue lo que más me marcó ideológicamente. 

Luego, en el 71, también me tocó lo de los Halcones, y apenas dos meses después fue el festival de Avándaro. La verdad es que los jóvenes estábamos necesitados de reunirnos, de querernos, de compartir y fue el lugar perfecto. Cómo llegamos antes, dejaban tocar a los jóvenes que tuvieran grupos y pues como yo tenía una banda, aprovechamos y tocamos. 

Pero después de Avándaro vino una represión fuertísima por parte del gobierno. Yo creo que les dio miedo ver a tantos jóvenes reunidos, y con lo que había pasado en el 68 y con los halcones… pues más. No nos dejaban tocar en ningún lado, prácticamente durante más de diez años. En el 72, me robaron mi guitarra, la policía. En una fiesta: nos sacaron a madrazos y se la llevaron. Me deprimí muchísimo y decidí dejar la música. Ahí fue cuando decidí que quería ser caricaturista. Y me di cuenta de que la caricatura no es solo hacer monitos chistosos, sino que es una herramienta poderosa para hablar de las cosas más serias, más profundas, más dolorosas… con humor.”

Su espíritu rebelde y su estilo rockero lo mantienen joven y esconden a un hombre de 73 años, realmente fue una sorpresa para mí cuando mencionó su edad porque es una persona que irradia jovialidad en todos los aspectos. La rebeldía siempre se ha asociado con la juventud, él no ha perdido esa rebeldía y puede ser lo que lo mantiene joven. Arau ha hecho de lo naco su causa como una forma de resistencia y su arte, tan lleno de humor, crítica y amor por lo mexicano, resignificando lo que ha sido despreciado históricamente me lleva a pensar, que necesitamos más personas como él para darle un espacio a la alteridad en el arte. 

Autor

  • Andrea L. Llerenas Villa

    Estudiante de gestión de la cultura y las artes. Amante de la literatura, la música, el cine y en general cualquier representación artística que conmueva.

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Andrea L. Llerenas Villa

Estudiante de gestión de la cultura y las artes. Amante de la literatura, la música, el cine y en general cualquier representación artística que conmueva.
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