Espacios de creación

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En una tranquila tarde del inicio de la primavera, fuimos citados al final de la calle de Lisboa. Con un silencio que pocas veces se escucha en la caótica Ciudad de México, dimos con los aromas de lo que inconfundiblemente es una buena cocina, a pesar de no estar seguros a que nos enfrentábamos. Sobre el zaguán se encontraba un letrero con la inscripción ARRRCO, y a nuestros pies un escalón rodeado de granos de sal para limpiar las vibras.

Entrando, ya rodeados de una amplia selección de vino y otros ajuares, se nos explicó el concepto de ese lugar cuyo potencial era visible. Se trata sobre un espacio de creación hecho por y para creadores. De día, ARRRCO cuenta con un espacio de taller en donde se puede hacer uso de las mesas de dibujo para soltar el lápiz. Al mismo tiempo, el restaurante da servicio para aquellos que también necesiten saciar su hambre. No obstante, en la noche se cierra el taller y se expande el espacio del restaurante para así dar pie a un ambiente íntimo en el cual la degustación de los vinos juega un papel central. Además, cada siete semanas se cambia la exhibición del artista invitado y con este cambio también viene una renovación del menú para así obtener una armonía de los sentidos.

Entre las risas y la plática pudimos degustar un amplio menú, del cual el artista invitado, Andrés Monnier, nos dio el recorrido. De los platos se puede decir que fueron exquisitos, de los cuales personalmente quedé fascinado con el postre. Un rico mouse de chocolate con sal de mar y hojuelas de chile garapiñado, por si tenían la duda. Y de los vinos, simplemente deliciosos y con una variedad apta para degustar cada platillo en un menú de degustación que iba desde las verduras suaves hasta las carnes picantes y con todo lo que queda entre esos dos extremos.

Como espacio tripartito (taller de arte, galería y restaurante), ARRRCO tiene el potencial a ser un nuevo referente en la comunidad artista y glotona de la Ciudad de México. El ambiente bohemio que se vive dentro de sus paredes invita a pasar las horas tomando buen vino acompañado de una mejor conversación. Y, el espacio de taller es una interesante propuesta para trabajar en comunidad. Quizás para muchos sea un lugar ideal para conocer y darse a conocer.

Autor

  • Nicolás Ortiz

    Nicolás Ortiz estudia Ciencia Política en el ITAM. Además de gusto e interés, su experiencia lo ha llevado a escribir sobre el arte, la filosofía y el acontecer político. Colabora también con el periódico El Universal dentro de la sección Generación Universitaria.

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Nicolás Ortiz

Nicolás Ortiz estudia Ciencia Política en el ITAM. Además de gusto e interés, su experiencia lo ha llevado a escribir sobre el arte, la filosofía y el acontecer político. Colabora también con el periódico El Universal dentro de la sección Generación Universitaria.
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